En el Rímac, el temblor aún no termina.

Sporting Cristal ganó 3-2, pero no convenció. Dominó con miedo, erró mucho y transmitió fragilidad. Garcilaso hizo daño con poco. La defensa improvisada no dio garantías. Aunque se notan los días de trabajo con Autuori, el equipo aún no fluye. Ganamos con dudas. Y el temblor, literal y simbólico, persiste.