La Cancha: Universitario 1 – Sporting Cristal 1

Sporting Cristal empató 1-1 ante Universitario y volvió a dejar puntos donde no podía. El problema no es solo el resultado, sino la decisión de Mosquera de desmontar un funcionamiento que ya tenía el equipo para intentar otra cosa. Cristal tiene poco margen y no necesita inventos: necesita hacer jugar lo que ya funciona.

La Cancha: Sporting Cristal 0 – Red Bull Bragantino 0

Cristal empató 0-0 ante Red Bull Bragantino y compitió mejor de lo esperado. Mosquera insinúa una idea distinta, pero el problema de fondo sigue intacto: generar peligro real cuesta demasiado. El empate no alcanza, y en dos días viene Melgar. Las pruebas terminaron.

La Cancha: Sporting Cristal 1 – Deportivo Garcilaso 0

Cristal ganó 1-0 a Garcilaso y cumplió la obligación mínima del Clausura: empezar sumando. Pero el partido dejó más dudas que certezas. El equipo controla sin dominar, genera poco y todavía no convence. El viernes ante Melgar en Arequipa habrá una medida mucho más precisa de lo que viene.

Vivir en el pasado

La crisis de Sporting Cristal ha llevado a Innova Sports a entregar el control deportivo a Julio César Uribe. Pero más allá de los nombres, la pregunta es otra: ¿qué antecedentes recientes justifican esa confianza? Entre la nostalgia, el regreso de Roberto Mosquera y la falta de resultados, la apuesta genera más dudas que ilusión.

La Cancha: Junior F.C. 3 – Sporting Cristal 2

Cristal cayó 3-2 ante Junior en Cartagena y confirmó algo que ya preocupa demasiado: el plantel llegó al límite. Un experimento táctico fallido, jugadores agotados y una reacción insuficiente expusieron nuevamente las carencias de un equipo corto y mal armado. La Copa todavía sigue, pero el desgaste ya empieza a pasar factura.

La Cancha: F.C. Cajamarca 3 – Sporting Cristal 1

El 3-1 ante F.C. Cajamarca dejó algo peor que una derrota: la sensación de un equipo entregado. Cristal jugó el segundo tiempo con displicencia, caminó la cancha y confirmó un problema preocupante: creer que competir en Copa Libertadores alcanza para justificar el desastre local. Y la tabla empieza a pasar factura.