La Cancha: Sporting Cristal 2 – Atlético Grau 1

A veces el fastidio es peor que la angustia. Porque al menos cuando sufres, sientes que hay algo grande en juego. Pero cuando lo que pasa es que el equipo no termina de arrancar, que juega con orden pero sin fuego, que gana pero no emociona… lo que queda es esa mueca amarga de quien no puede gritar del todo.

Sporting Cristal le ganó 2-1 a Atlético Grau en el Gallardo. Y está bien que lo haya hecho. Fue justo. Grau abrió el marcador, sí, pero después de eso el equipo de Paulo Autuori se asentó mejor. Tuvo la pelota, tuvo orden, tuvo iniciativa. Pero no tuvo profundidad. Apenas dos remates en todo el partido. Y, por suerte, los dos fueron goles. El empate fue oportuno pero el segundo se hizo esperar demasiado. Se celebró, claro. Pero no fue locura, fue desahogo.

Este Cristal empieza a mostrar señales de funcionamiento. No se desordena como antes, no cae en el caos. Se nota trabajo. Hay una idea y hay, al menos, un equipo titular. Pero todavía estamos lejos de ser un equipo que imponga temor. Jugamos a lo que podemos, no a lo que queremos. Y eso nos convierte en un equipo todavía en armado. Con matices, con tramos, con ratos. Pero sin contundencia.

El triunfo vale aunque el Apertura haya finalizado. Vale porque ya tenemos que empezar a ver dos tablas, la del próximo Clausura que inicia ahora mismo y la del acumulado. Entonces, cada punto cuenta. Fue eso, un partido en el que se sintió la tranquilidad de no vivir el infierno que sería haberlo perdido pero que no generó felicidad en la gente. Ni en los hinchas, ni en el comando técnico ni en los propios jugadores. Porque todos sabemos que, aunque se ganó, esto no alcanza.

No todavía.

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