Cuando hasta ganar lo hacemos mal

El marcador 3-2 de ayer frente a Juan Pablo II College no engaña a nadie. Que Sporting Cristal le gane por un sólo gol de diferencia a uno de los peores equipos del campeonato sólo puede llevarte a pensar que Cristal hizo menos de lo que debía. Hay situaciones en las que no se aceptan otras explicaciones. Que un equipo como Sporting Cristal, por más mermado y en crisis que esté, no pueda despachar con autoridad, de local, a un equipito pobretón y condenado al descenso, es algo que resulta inadmisible. Sin embargo, ha pasado algunas cuantas veces. Por ahí quedan en la memoria el 2016 cuando el equipo de Mariano Soso se comió una goleada de un Deportivo La Bocana que luego descendió o cuando Carlos Stein vino al Gallardo en el 2020 prepandemia y se llevó los 3 puntos. Pero, claro, en esos momentos siempre – siempre – el problema fue más nuestro que mérito del rival.

Ayer no fue una excepción. Los que vieron el partido —programado en plena jornada laboral, acaso para proteger el hígado de tantos hinchas celestes— saben que este partido huele a esos viejos recuerdos que preferimos olvidar. Y, siendo honestos, no estamos seguros si aquellas veces que perdimos jugamos peor que ayer, que ganamos. A veces, hasta los triunfos duelen.

Cristal jugó mal. Muy mal.

Contra uno de los peores equipos del campeonato, el Cervecero fue incapaz de sostener una idea, de imponer jerarquía, de hacer valer el peso de la camiseta. El primer tiempo, entre el peso del plantel y los errores del rival, permitió sacar ventaja. Pero el segundo tiempo fue uno de los más flojos que recuerdo en años recientes. Sin presión, sin idea, sin precisión, sin ejecución técnica correcta, sin fútbol. El equipo de la esposa de Agustín Lozano nos apretó, nos arrinconó a punta de vergüenza deportiva y, de no ser otra vez por Diego Enriquez pero también por los propios errores de la visita —y por la fortuna de los bloopers—, otro hubiera sido el desenlace.

¿Excusas? Pocas, pero existen.

Paulo Autuori lleva apenas unos días al mando. Entre Asunción y Lima, entre viajes y partidos, no junta aún ni cinco entrenamientos formales con el equipo. Pretender que haya cambiado todo sería absurdo. Pero si algo le ha dejado en claro este partido a Autuori es que la tarea que le espera es monumental. Esto no es ajustar dos tuercas ni motivar con discursos. Esto es reconstruir un equipo roto, un equipo que olvidó cómo se juega en bloque, cómo se presiona, cómo se defiende.

Ganamos, sí. Pero seguimos en la cuerda floja. Y lo que se necesita no es solo paciencia. Es trabajo serio. Es proyecto. Es entender, de una vez, que un equipo como Sporting Cristal no puede darse el lujo de vivir de la suerte — como en Asunción — ni de sobrevivir por el blooper — como ayer —.

3 comentarios en «Cuando hasta ganar lo hacemos mal»

  1. Que placer leer líneas sin dorar píldoras y certificar sin miedo lo que todos los que amamos al Sporting Cristal sabemos. Honestamente es insoportable ver un partido jugado como lo hace el equipo hoy por hoy; y no solo es el mal armado sino también la poca intensidad que le ponen la gran mayoría. Chalo gracias por ser lo que eres tanto como hincha y como persona. Abrazo como siempre desde Zorritos Tumbes.

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