La Cancha: Sporting Cristal 5 – Sport Huancayo 0

Ganar gusta. Y golear, gusta más. Pero lo que hizo ayer Sporting Cristal ante Sport Huancayo fue algo distinto. No solo goleó: ganó con claridad, con juego y con contundencia.

Después de meses de turbulencia, vacíos institucionales y decisiones equivocadas, el equipo volvió a regalarnos una presentación que —sin ser perfecta— fue redonda. Cristal lo dominó todo, lo manejó todo. Y cuando tocó cerrar el resultado, lo hizo con una postal de esas que se quedan: Yoshimar Yotún volviendo, Yotún pateando, Yotún saltándose el alambrado, Yotún abrazando a su familia.

Empecemos por lo que hay que reconocer: Huancayo jugó mal. No vamos a inventarle virtudes a un rival que no las tuvo. Pero también es cierto que, en otras circunstancias, con rivales así de débiles, Cristal se complicaba solo. Ayer no. Ayer se respetó la lógica, se impuso el juego y se selló el trámite.

Fue clave el momento de Martín Távara. El ataque de Cristal depende, en gran parte, de su ritmo y su pierna izquierda. Y cuando está fino, el equipo encuentra. Ayer tuvo espacios y tiempo para estar fino. Y eso se notó en cada pase, en cada asistencia, en cada pelota cruzada. Es cierto que seguimos con un plantel reducido. Que seguimos sin jerarquía suficiente. Pero por fin tenemos a un entrenador que trabaja, que piensa, que se adapta. Paulo Autuori no es milagroso, pero entiende lo que busca. Y eso se nota.

El resultado puede sonar a accidente. No lo fue. Fue consecuencia de juego, de lectura y de actitud. Tres partidos, tres victorias, diez goles a favor, cero en contra. No nos dice que ya estamos bien —de ninguna manera—, pero nos dice que, por lo menos, existe una idea de cómo enfrentar el campeonato. Y eso, de por sí, es infinitamente mejor a cómo jugamos el Apertura.

Pero no hay lugar para engañarse: los campeonatos se pierden cuando no se suma contra estos rivales. Contra los Huancayo, contra los Boys, contra los Sullana. Mientras no regalemos puntos contra quienes no se debe, el campeonato puede pintar mejor. Por eso este partido era vital. Y terminó valiendo más de lo que dice el marcador. Porque sienta una línea, da esperanza y trajo de vuelta a Yotún.

El martes viene Alianza Lima. Será otra historia y todo indica que será mucho más complicada que la que vivimos ayer. Pero elijamos quedarnos con una idea: Si a este Cristal se le da posibilidad de jugar como ayer, creo que puede con cualquiera.

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