Antes de hablar de fútbol
Al minuto 90, Franco Coronel insultó con expresiones racistas a Cristiano da Silva generando que se active el protocolo antirracismo. Se viene una investigación y el jugador de Alianza Atlético deberá enfrentar las sanciones que correspondan.
No hay matices posibles en esto. No hay contextos que justifiquen. No hay «calor del partido» que excuse. El racismo no tiene cabida en el fútbol ni en ningún otro espacio de la vida.
Desde acá nuestro respaldo absoluto a Cristiano da Silva y nuestra exigencia de que las autoridades deportivas actúen con la severidad que este tipo de conductas demanda. El fútbol peruano no puede tolerar esto.
Luego, el fútbol
Sporting Cristal venció 3-1 a Alianza Atlético en el Alberto Gallardo en un partido que, en términos generales, fue más tranquilo de lo que terminó indicando el marcador final. Durante gran parte del encuentro la diferencia entre ambos equipos fue clara, aunque el desarrollo del segundo tiempo terminó agregándole una cuota de tensión innecesaria.
Cristal resolvió el partido con relativa rapidez. Bastaron algunos minutos de juego serio, con intensidad y claridad en las asociaciones, para marcar distancia frente a un rival que ofreció poco fútbol. El equipo de Paulo Autuori volvió a mostrar esa idea que viene repitiéndose en las últimas semanas: atacar con muchos hombres, triangular por las bandas y asociarse cerca del área rival.
Por momentos el equipo llegó a tener cinco o incluso siete jugadores participando en las jugadas ofensivas. En ese circuito fueron importantes las proyecciones de Cristiano da Silva y Leandro Sosa por los laterales, el movimiento de Christopher González, la participación de Luis Ibérico por fuera y el trabajo de Irven Ávila en los alrededores del área.
A partir del primer gol de Luis Iberico, la superioridad de Cristal se hizo evidente. El segundo llegó como consecuencia natural de ese dominio. Irven Ávila definió bien tras una larga y adecuada posesión cervecera. El equipo comenzó a jugar con mayor soltura. Sin ser un primer tiempo brillante, sí fue un tramo en el que se vieron cosas que hacía tiempo se extrañaban en el Gallardo: circulación rápida, paredes para abrir defensas y una intención clara de ofrecer espectáculo. El marcador pudo haber sido más amplio antes del descanso. Dos goles fueron poco para lo que generó Cristal, que en varios pasajes dejó la sensación de poder ampliar la diferencia con relativa facilidad.
El segundo tiempo cambió el ritmo del partido. Con la ventaja asegurada y con la seguidilla de encuentros pesando sobre las piernas —Cristal viene jugando cada tres días desde hace semanas— el equipo optó por administrar energías pensando en el compromiso del miércoles por Copa Libertadores. La intensidad bajó y el partido pasó a ser uno de control más que de búsqueda. Esa administración terminó dándole algo de aire a Alianza Atlético.
El rival, que ya ofrecía poco incluso con once jugadores, encontró en ese tramo la posibilidad de acercarse. Las expulsiones en el equipo visitante terminaron condicionando aún más el desarrollo, pero aun así Cristal permitió que el partido se desordenara ligeramente. El descuento cerca del minuto 80 generó cierta incomodidad en el estadio. No porque el rival estuviera dominando, sino porque en el fútbol los recuerdos pesan: partidos que parecían controlados y terminaron complicándose innecesariamente. Durante algunos minutos aparecieron esos fantasmas.
Sin embargo, el ingreso de Gabriel Santana ayudó a recuperar el control del juego. El brasileño mostró esa característica de viejo zorro que sabe cuándo pausar, cuándo tocar simple y cómo ordenar al equipo desde la pelota. En el desenlace, Cristal volvió a quebrar ilusiones visitantes con un gol de Ian Wisdom, quien definió el rebote que dejó un remate de Juan Cruz González. Con el 3-1 el partido quedó definitivamente cerrado.
Cristal hizo lo que tenía que hacer: ganar. En un torneo donde los puntos que se pierden ante rivales de menor peso terminan costando caro —como ocurrió el año pasado— este tipo de partidos había que resolverlos. El rendimiento fue correcto, aunque no brillante. Y probablemente esa palabra, «correcto», describe bastante bien lo que buscó Autuori: un partido suficiente, sin exigir más de lo necesario a un equipo que viene acumulando desgaste físico importante.
Entre los rendimientos individuales destacó nuevamente Yoshimar Yotún. El capitán volvió a tener un partido de alto nivel, organizando el juego, participando en defensa y aportando jerarquía en cada intervención. En los últimos encuentros se está viendo una versión muy sólida de Yotún, una que le devuelve peso futbolístico a un equipo que necesitaba liderazgo dentro del campo.
La victoria deja a Cristal en la zona media de la tabla con ocho puntos, todavía lejos de los líderes pero con margen para seguir sumando. Sin embargo, el foco inmediato está en otro lado. El miércoles llega Carabobo F.C. al estadio de Alianza Lima y ese partido definirá buena parte del primer semestre del equipo. Una clasificación a la fase de grupos de la Copa Libertadores significaría no solo un impulso anímico importante, sino también consolidar el proyecto deportivo que Autuori intenta construir.
El triunfo ante Alianza Atlético sirve, entonces, como impulso previo. No fue una exhibición, pero fue suficiente. Y en semanas como esta, donde los partidos se encadenan sin descanso, a veces lo suficiente es exactamente lo que se necesita.