La Cancha: Sporting Cristal 1 – Deportivo Garcilaso 0

Sporting Cristal comenzó el Clausura con una victoria 1-0 sobre Deportivo Garcilaso y, en el contexto en el que llega el equipo, sumar de a tres era más una obligación que un mérito. Después del desastroso Apertura, cualquier tropiezo en la primera fecha habría complicado seriamente las aspiraciones de pelear el campeonato. Lo primero que había que hacer era ganar. Lo que queda pendiente es jugar mejor.

Porque el resultado deja una sensación ambivalente. Nunca dio la impresión de que Garcilaso pudiera quitarle el partido a Cristal: hubo un solo equipo que intentó asumir el protagonismo durante los noventa minutos. El cuadro cusqueño ofreció muy poco, atacó poco y casi nunca exigió a la defensa rimense. Pero una cosa es controlar un partido y otra muy distinta es dominarlo.

Cristal tuvo la pelota, administró el desarrollo del encuentro y encontró el gol gracias a un extraordinario tiro libre de Martín Távara. Sin embargo, le volvió a costar generar situaciones claras desde el juego. Hubo decisiones equivocadas en los últimos metros, poco peso en el área y una circulación que por momentos se quedaba sin profundidad. Frente a un rival que ofreció tan poca resistencia, uno esperaba mayor autoridad.

En lo táctico empiezan a verse algunas ideas interesantes. El regreso al 4-3-3 era previsible, y el mediocampo formado por Yoshimar Yotún, Távara e Ian Wisdom mostró algo que vale la pena seguir observando: los tres intercambiaron posiciones constantemente y evitaron quedarse atados a funciones rígidas. Esa movilidad le dio fluidez al equipo y permitió que siempre hubiera opciones de pase por dentro. Es un mecanismo que necesita tiempo, pero al menos dibuja una intención.

También fue interesante el trabajo de Hernán Barcos. Más allá de no anotar, participó en la construcción del juego y salió continuamente del área para asociarse, algo que Cristal había extrañado durante buena parte del año. Conviene mantener cierta prudencia: recién empieza su etapa y será aquí donde tenga que demostrar cuánto puede aportar. Quien dejó una impresión incluso más interesante fue Michael Hoyos. Todavía no consigue trasladar todo eso al marcador, pero tiene agresividad para atacar espacios, personalidad para asumir duelos individuales y recursos para generar peligro incluso cuando las jugadas parecen terminadas. Si se consolida físicamente, puede terminar siendo una de las mejores noticias del semestre.

La preocupación aparece en otro lado. La salida de Gustavo Cazonatti deja un vacío importante en un equipo que, en teoría, debía reforzarse para afrontar el Clausura. El brasileño era uno de los futbolistas de rendimiento más consistente, y mientras no llegue un reemplazante de nivel similar, la sensación es que Cristal perdió más de lo que ganó en esa operación.

Era imprescindible empezar ganando y Cristal cumplió. Pero todavía no aparece ese funcionamiento que permita pensar en un candidato sólido al título. El equipo controla, ordena y compite, pero genera menos de lo que debería frente a rivales de este nivel. El sabado llega una prueba mucho más exigente en Arequipa. Ahí, ante FBC Melgar, empezaremos a tener una medida más precisa de cuánto ha avanzado realmente este Sporting Cristal.

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