La Cancha: Sporting Cristal 2 – Comerciantes Unidos 0

Este 2 a 0 ante Comerciantes Unidos es un triunfo que calma más por lo que se evitó que por lo que se hizo. Sporting Cristal ganó sin brillar, pero ganó. Ganó sin necesidad de sufrir, pero tampoco de enamorar. Hizo lo justo, y eso —en este momento— alcanza.

El primer tiempo fue una especie de rutina sin inspiración. Mucho control, poco filo. Mucha posesión, poca determinación. El equipo se plantó alto, sí, pero no logró traducir su dominio en jugadas de peligro reales. Los desbordes eran previsibles, la circulación era correcta pero inofensiva, y el mediocampo se repetía en toques estériles. Comerciantes, limitado pero ordenado, parecía cómodo en el papel de aguafiestas.

El cambio llegó con los cambios. Apenas arrancado el segundo tiempo, Paulo Autuori mandó al campo a Jesús Pretell y a Fernando Pacheco, y en cuatro minutos Cristal resolvió el partido. Primero, un penal que Martín Cauteruccio transformó con seguridad. Luego, una buena jugada que el mismo Caute sirvió para que Pacheco —sí, Pacheco— marque el segundo. Dos goles de arranque y todo el resto del partido por delante para manejarlo.

Y eso hizo Cristal. Lo manejó.

Sin más ambición que la de controlar, sin más urgencia que la de no volver a complicarse, el equipo celeste bajó las revoluciones y se dedicó a esperar el final. No hubo mucho más. Ni para un lado ni para el otro.

En cuanto a nombres, esta vez no hubo grandes figuras, pero sí varios que cumplieron. Cauteruccio respondió. Pacheco —al fin— apareció con algo más que promesas. Rafael Lutiger, Duhan Ballumbrosio (debutando), Gianfranco Chávez y Nicolás Pasquini sostuvieron desde atrás con menos errores que otros partidos y, si bien Maxloren Castro no redondeó un buen partido, el de Pretell sirvió para equilibrar un poco el medio. Nada descollante, pero sí funcional.

El equipo sigue en búsqueda. Sigue corto, sigue previsible, sigue sin ser del todo convincente pero volvió a ganar. Volvió a sumar. Y volvió a mantener el arco en cero después de muchas fechas.

No es poco, aunque —claro— tampoco es suficiente.

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