La Cancha: C.D. Moquegua 1 – Sporting Cristal 2

Sporting Cristal volvió a ganar de visita después de muchos meses. Lo hizo 2-1 ante Club Deportivo Moquegua y el resultado tiene un valor adicional: es la primera vez en mucho tiempo que consigue encadenar dos victorias consecutivas.

Hay que valorarlo.

Cristal fue mejor que Moquegua durante buena parte del partido. Los goles de Santiago González y Miguel Araujo en el primer tiempo reflejaron esa superioridad y permitieron irse al descanso con una ventaja justa. Pero el partido dejó algo que no podemos pasar por alto: no por eso dejamos de complicarnos solo.

En el primer tiempo había una sensación extraña. Cristal fue superior y tenía más la pelota, pero esa superioridad no transmitía seguridad. Moquegua encontraba espacios suficientes como para generar preocupación. Y el segundo tiempo terminó confirmándolo. Pasamos de tener el control, a sufrirlo. La posesión se invirtió y Moquegua empezó a jugar mucho más cerca del arco de Enríquez. No fue un vendaval de ocasiones clarísimas, pero sí una presión constante que nos obligó a defendernos demasiado cerca de nuestra área.

La defensa respondió bien. Araujo tuvo una buena actuación y la última línea consiguió soportar los ataques locales. Pero hubo tiros libres, centros, aproximaciones y una sensación permanente de que el empate podía llegar en cualquier momento. No era necesario sufrir tanto.

El problema no fue que Moquegua atacara. El problema fue que Cristal tenía recursos para manejar mejor ese escenario y no los utilizó. Y ahí entran en consideración las decisiones de Roberto Mosquera. El replanteo se hizo recién al minuto 83, luego de sufrir casi todo el segundo tiempo, y lo que se hizo fue desarmar el equipo justo cuando había encontrado la forma adecuada de controlar el partido desde la posesión. Salió Agustín Álvarez Wallace, que había cumplido correctamente como volante de contención, para que entrara Martín Távara. Salió Maxloren Castro, que había tenido un buen partido, para que entrara Leonardo Díaz. Y Leandro Sosa fue reemplazado por Juan Cruz González. La consecuencia fue evidente: Cristal se metió atrás los últimos minutos. En lugar de controlar el partido con la pelota, optó por resistirlo sin ella y eso pudo costarnos caro.

Ganar de visita después de tantos meses y encadenar dos triunfos consecutivos tiene valor real. En un momento en el que hasta los partidos accesibles se habían convertido en problemas, regresar a La Florida con tres puntos importa. Pero este resultado no significa que hayamos encontrado el camino. La victoria de hoy sirve, pero hay que tomarla en su real contexto. Y el comando técnico tiene que entender que sus decisiones no terminan en el planteamiento inicial: también se le necesita en el replanteo, para minimizar los riesgos y no regalar lo que tanto cuesta obtener.

Deja un comentario