Sporting Cristal venció 4-2 a Comerciantes Unidos y se mantiene en la punta del Clausura. El resultado es importante porque permite llegar a la parte decisiva del torneo con opciones reales de pelear por el título. Pero el partido también dejó una advertencia: Cristal sigue teniendo dificultades para controlar los encuentros cuando el rival decide salir a buscarlo.
Cristal fue superior durante buena parte del partido y terminó imponiéndose gracias a su mayor jerarquía. Sin embargo, los errores propios permitieron que Comerciantes Unidos se mantuviera en carrera. El primer gol visitante llegó después de una transición defensiva mal resuelta y el segundo, tras una mano absurda de Martín Távara. Cristal tuvo que volver a trabajar para asegurar una victoria que pudo haber sido menos complicada.
Y aquí aparece una cuestión que se repite: Roberto Mosquera cede la iniciativa al rival y espera demasiado atrás. Cristal retrocede líneas, entrega la pelota y confía en que podrá resolver el partido cuando encuentre espacios. El problema es que, mientras espera, permite que el rival se acomode y encuentre la manera de hacer daño. Cuando Comerciantes consiguió el empate, el partido se complicó y Cristal tuvo que reaccionar.
Esta vez reaccionó bien. El equipo volvió a manejar la pelota, encontró espacios y consiguió los goles para cerrar el encuentro. Luis Iberico fue determinante con dos buenas definiciones y Hernán Barcos también aportó dos goles importantes para cerrar el marcador. Son buenas noticias, especialmente el rendimiento de Iberico, que ha recuperado protagonismo durante este Clausura.
El ingreso de Luis Abram para reforzar la defensa y formar una línea de cinco volvió a transmitir la misma idea de partidos anteriores: protegerse antes que controlar. No se trata de cuestionar cada cambio ni de negar que el resultado fue positivo. Se trata de preguntarnos si esa es la mejor manera de administrar una ventaja cuando todavía hay fútbol por jugar.
Cristal está primero y ha hecho méritos para estarlo. Ha ganado los partidos que debía ganar en esta última etapa y ha aprovechado los tropiezos de sus rivales. Después de una temporada que parecía encaminada al fracaso, el equipo vuelve a tener una oportunidad que hace unos meses parecía muy lejana.
Ahora vienen Cusco FC y Alianza Lima. Ahí ya no bastará con tener mejores individualidades ni con esperar que los errores del rival permitan resolver el partido. Habrá que demostrar que Cristal puede sostener el ritmo y controlar los momentos complicados contra equipos que no van a regalar nada.
La ilusión está justificada. Pero todavía no hay nada resuelto.